Y el médico ¿qué?
Por: Dr. Héctor Gómez Rodríguez
Con la aplicación de la ley 100 de 1.993, el médico ha perdido su
categoría, la medicina no es una profesión liberal atrayente.
El
médico de hoy, sometido a ley de la oferta y la demanda, ha pasado a ser
considerado no solo como mano de obra barata, sino también como cómplice de los
malos servicios o del control perverso del costo de los servicios de salud. Es
así como se ve lapidado por la prensa y por la sociedad en general.
Al
aparecer en escena el tercero pagador, el médico pasó a ser el punto flaco de la
trilogía cliente-asegurador-prestador, repercutiendo todo esto en el servicio
que se presta a los usuarios de los servicios de salud.
La
calidad de servicio es lo que diferencia una empresa de otra, cualquiera que sea
su actividad, y las empresas de servicios de salud no son la excepción, por lo
cual están sometidas a una constante competición.
El resultado que se produce a través del servicio es algo intangible, que se va
produciendo en la medida que se da la relación entre el paciente y su prestador
de salud, en este caso, el médico. De una relación armoniosa, de una buena
empatía entre el médico y su paciente
dependerá el que se obtenga un excelente resultado o producto y, lo Contrario,
una relación que no sea agradable nos deparará un producto no deseable,
imperfecto, que crea malestar.
Este producto tiene la característica de que, una vez se ha producido, es
difícil echar marcha atrás para perfeccionarlo y corregirlo. Se podrá corregir
en un futuro para otro paciente, pero este que se generó no podrá ser mejorado.
Con frecuencia se observa como las EPS y las IPS realizan encuestas para evaluar
el servicio o el grado de satisfacción del cliente externo, o sea de los
afiliados al sistema o pacientes. Casi nunca, o más bien nunca, se le pregunta
al prestador, médico o profesional de la
salud, cómo se siente en esta relación con sus pacientes. Con esto se está
creando el falso concepto de que la falla en el servicio es generada por el
prestador médico, sin tener en cuenta que este producto necesita de la sintonía
de dos o más personas y, en el caso de los
pediatras, de hasta cinco.
Conocedores de la importancia que han adquirido con el tercero pagador, y de la
relación desventajosa en que se encuentra el prestador médico con su proveedor
de trabajo, algunos usuarios abusan de la demanda de servicios, llegan a la
consulta a pedir que se les complazcan sus deseos, no a que se les solucionen
sus reales necesidades, tomándose,
entonces, la libertad de exigir los exámenes y hasta los tratamientos que se les
deben prescribir. Así mismo, no respetan las horas programadas de consulta,
llegan tarde y, además, se han dado casos en algunas IPS en que el cliente, que
ya se ha sometido injustamente a demora en los procesos de cita, cumplimiento de
la misma, llega
alterado, iracundo e inconforme a cobrarle los platos al médico, lo ofende de
palabra, creándose riesgo potencial de agresión física.
Es también conocida la amenaza en el sentido de que se va a quejar ante el
gerente o administrador, para que el médico sea sancionado, o le llamen la
atención ante el paradigma de que el cliente siempre tiene la razón.
El médico se siente, así, desprotegido y disminuido, a sabiendas que en la calle
existen múltiples solicitudes de ingreso para ese trabajo que actualmente
desempeña, y así, casi nunca se queja o demanda un mejor trato personal o
salarial.
Es necesario, entonces, que conozcamos que en esta relación también se tiene
derecho a un trato digno como está plasmado en el articulo 160, numeral 8, de la
ley 100 de 1.993. Es hora de que todos aporten su granito de arena, que se apoye
con el concurso personal a la nueva
Federación Médica Colombiana, ya sea a través de los colegios médicos regionales
o de las asociaciones científicas.
Esperamos que esta unión médica, materializada en la Nueva Federación Médica,
traiga mayor representatividad y dignifique nuestra profesión.
Tomado de Pediavoz Boletín Informativo de la Sociedad
Colombiana de
Pediatría. Comprometida con la Infancia y con el médico