HIPÓCRATES

 

RASGOS FISICOS

Es conveniente que el médico tenga buen semblante y una gordura proporcionada a su temperamento; porque de un médico que no goce de salud, se cree generalmente que tampoco sabrá cuidar de los demás.

Es menester así mismo, que sea aseado en su persona, que vista bién y que use perfumes agradables cuyo olor nada tenga de sospechoso; porque estas cosas disponen  al enfermo en su favor.

RASGOS MORALES

 El médico prudente debe, en cuanto a su moral, observar lo siguiente: primeramente, saber callar; después ordenar su vida; porque todo esto conviene mucho a su reputación.

Debe tener el carácter del hombre  perfectamente digno, y mostrarse a la vez grave y benévolo. Porque el exceso de apresuramiento, aun para prestar servicios, le haría menos respetable. Observa lo que se puede permitir. Porque unos mismos cuidados, raras veces prestados a unas mismas personas, bastan para comentarlas.

En cuanto a su porte, sea un hombre reflexivo, sin gravedad afectada. De lo contrario aparecería arrogante y duro. Si se abandonara, en cambio, a la risa y el regocijo, llegaría a hacerse pesado, de lo cual ha de procurar muy especialmente de guardarse.

Sea honrado en todas sus relaciones; porque la honradez será para él, con frecuencia, un poderoso auxiliar; los enfermos tienen multitud de graves asuntos que tratar con el médico, y se confían a él sin reserva; tiene que ver continuamente a las mujeres, a muchachas jóvenes, objetos de gran valor; es pues, preciso, que conserve siempre dominio de sí mismo.

EL CIRUJANO

 E. Forgue en su obra “Au Senil de la Chirurgia”

“Es preciso que el futuro operador tenga la mano firme, ligera, diestra; que goce de buena vista; que posea un criterio recto y un ingenio sagaz, con un dominio de sí mismo y una presencia de espíritu que le haga capaz de hacer frente a los más graves y repentinos incidentes; un animo resuelto, una acción pronta, y el valor de arrostrar las responsabilidades; además de estas dotes de energía, debe estar adornado también de aquella dulzura en los modales y en el lenguaje que tanto ayudan a persuadir, consolar e inspirar confianza... Los americanos expresan estas cosas con una fórmula muy curiosa. Se proponen la educación de las tres H: “hand, head, and heart” : mano, cabeza y corazón. Este es el objeto a que debemos tender también nosotros”.



           

SOCIEDAD COLOMBIANA DE PEDIATRIA REGIONAL ATLANTICO

 

"Comprometida con la infancia"  
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RETRATO FISICO Y MORAL DE UN MEDICO